Impresionantes vistas a la montaña y al mar, frondosos huertos de naranjos y limoneros, ambiente artístico, casitas de pescadores que conservan su encanto original, casas de piedra mallorquinas y edificios modernistas. En estos pintorescos pueblos mallorquines lo encontrarás todo. Además, tendrás muchas oportunidades de empaparte del ambiente local de la isla.

1 Deià, la ciudad bohemia
En las callejuelas sinuosas y estrechas hay pequeñas galerías, tiendas de artesanía y de delicatessen escondidas tras las fachadas de las casas de piedra dorada. Deià, que a lo largo de la historia ha sido un punto de encuentro para artistas, rebosa de un ambiente bohemio y de la idílica atmósfera de un pueblo.
Esta preciosa ciudad está en un desfiladero, en la ladera de la montaña de Teix, cerca de la costa, en el noroeste de Mallorca.
En 1929, el escritor y poeta británico Robert Graves (1895-1985) se mudó a Deià junto con su pareja, la escritora Laura Riding. Graves es conocido, entre otras cosas, por la novela «Yo, Claudio » y la autobiografía «Goodbye to all that».
Visita la casa de Robert Graves, «La Casa de Robert Graves», a las afueras del pueblo. Aquí podrás disfrutar de la tranquilidad que atrajo al artista y echar un vistazo a sus salones, su biblioteca y sus jardines. Graves está enterrado en el cementerio del pueblo, en la parte más alta del pueblo.
Mick Jagger, Sting y Annie Lennox son algunos de los muchos otros artistas que se han sentido atraídos por Deià.
A media hora a pie del pueblo está la playa de Deià (Cala Deià), una pequeña playa de guijarros situada en una cala y rodeada de acantilados. Aquí puedes darte un chapuzón en las aguas cristalinas de color azul celeste en un entorno pintoresco. Si te gusta el senderismo, hay muchas opciones en la zona.
Si te apetece pasar la noche en Deià, alójate en La Residencia (enlace publicitario), una joya única y un oasis de paz. Este hotel de 5 estrellas está situado en la ladera de una montaña con vistas a Deià. Si lo prefieres, también puedes limitarte a reservar mesa en su restaurante El Olivo, con unas vistas de lo más románticas.

2 El pueblo pesquero de Porto Colom
Porto Colom —también conocido como Portocolom— está en una bahía protegida de la costa este de Mallorca, alrededor del puerto natural más grande de la isla, cerca del pueblo de Felantix. El pueblo ha conservado en gran medida su encanto como pueblo pesquero tradicional.
Porto Colom lleva el nombre de Cristóbal Colón, de quien se rumorea que nació en esta ciudad. Sin embargo, no hay ninguna prueba de ello.
Las tradicionales casitas de pescadores blancas y en tonos pastel, con marcos de ventanas y puertas de colores vivos, los cobertizos para barcas y un astillero rodean el antiguo puerto natural. Es uno de los lugares más bonitos de la ciudad, donde podrás hacerte un montón de fotos dignas de una postal para llevarte de vacaciones.
Hasta el siglo XX, el puerto de Porto Colom era una ruta comercial muy transitada. Además de servir como puerto pesquero, también ha sido el puerto de exportación del vino de Felanitx.
A lo largo del muelle encontrarás restaurantes realmente buenos que, como es lógico, sirven un montón de pescado y marisco en un entorno idílico.
A la entrada del puerto hay un faro desde el que tienes unas vistas increíbles del Mediterráneo y del puerto natural. Aquí también podrás disfrutar de la mejor puesta de sol de la ciudad.
En la parte moderna del puerto, los veleros se mezclan con grandes yates. Desde aquí puedes hacer excursiones en barco.
La iglesia del pueblo, La iglesia de Mare de Déu del Carme data del siglo XIX y es de estilo tradicional mallorquín. Está dedicada a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros, y es un lugar de culto para los pescadores de la zona.
Dar un paseo por la encantadora calle principal, la Carrer de Cristòfol Colom, es como pasear por una burbuja en el tiempo. La calle está rodeada de casas históricas de pescadores y también hay varios restaurantes.
Si te apetece darte un chapuzón, la tranquila playa de Cala Brafi está a unos 2,5 km a pie por la costa desde Porto Colom. La playa está rodeada de naturaleza.

3 El pueblo de montaña de Fornalutx
En el valle de Sóller, a solo 10 minutos en coche (o 20 minutos en bici) de Sóller, se encuentra el rústico pueblecito de montaña de Fornalutx, enclavado en la sierra de Tramuntana. El pueblo está rodeado de terrazas de olivos y plantaciones de limoneros y naranjos, que desprenden un aroma especial cuando florecen en primavera.
Fornalutx surgió como un pequeño asentamiento morisco hace más de 1000 años. Hoy en día, el pueblo tiene solo unos cientos de habitantes y es conocido por su encanto auténtico, que los lugareños se esfuerzan mucho por conservar. El pueblo ha ganado varios premios por su conservación y es uno de los pueblos más bonitos de España.
Perdete por las calles empedradas con casas de piedra. Tómate un respiro en la encantadora plaza central, la Plaça d’Espanya, donde podrás disfrutar del ambiente local desde las terrazas de alguna de las cafeterías o bares. Aprovecha para tomarte una copa de vino o una cerveza y degustar unas deliciosas tapas locales.
No te olvides de pasarte por el ayuntamiento, que tiene una torre defensiva del siglo XVII, y por la iglesia de la ciudad.
Fornalutx es un punto de partida genial si te gusta el senderismo. El pueblo está cerca de la ruta GR-221, la Ruta de la Pedra en Sec.

4. La pintoresca Valldemossa de Chopin
Entre altas montañas, uno de los pueblos más bonitos de Mallorca, Valldemossa, se encuentra en un frondoso valle. Valldemossa es el pueblo situado a mayor altitud de Mallorca (425 metros sobre el nivel del mar).
El pintoresco y bien conservado centro de la ciudad, con sus calles adoquinadas, está generosamente decorado con macetas y finos azulejos en las casas, y es un lugar tranquilo para vivir.
El mundialmente famoso compositor Chopin se alojó en Valldemossa en 1938 con su amante, la escritora George Sand, y aún hoy simboliza la ciudad.
Cada año se celebra el Festival Internacional de Chopin, que atrae a muchos visitantes. El antiguo monasterio de la Real Cartuja alberga ahora el Museo de Chopin. Aquí puedes ver, entre otras cosas, la celda número 4, donde vivió la pareja; el piano con el que Chopin tocaba y componía durante su estancia, así como una serie de partituras y fotografías.
La antigua farmacia y la iglesia del monasterio también merecen una visita. El actor Michael Douglas, que vive fuera de la ciudad, ha creado en ella el centro cultural Costa Nord, donde se puede aprender sobre la ciudad y la historia de la isla.
Valldemossa tiene un montón de opciones para ir de compras y comer. Merece la pena pasarte por la granja ecológica Son Moragues, situada en una finca de más de 700 años de antigüedad , a las afueras del pueblo. Allí podrás, entre otras cosas, participar en una cata de aceites y hacer un pícnic entre los olivares. En la pequeña tienda puedes comprar aceite de oliva, cerámica y textiles.

5 Sóller, la ciudad de las naranjas
La ciudad de Sóller también se conoce como «la ciudad de las naranjas». Está situada en el Valle Dorado, también llamado «el valle de las naranjas», en el noroeste de Mallorca, en una de las zonas más frondosas de la sierra de Tramuntana. Desde la antigüedad, la ciudad ha sido famosa por sus frondosos huertos de naranjos y limoneros.
Coge el tren histórico, El tren de Sóller, desde Palma de Mallorca, donde atravesarás montañas, pasarás por túneles y disfrutarás de las vistas más bonitas de los naranjales y los limonales durante el trayecto hasta Sóller. El viaje dura una hora.
En la estación de Sóller merece la pena visitar la exposición gratuita, que incluye, entre otras cosas, cerámicas de Picasso y obras gráficas de Miró.
Sóller tiene el aspecto de haber sido una ciudad próspera durante muchos años. Las casas tradicionales mallorquinas se mezclan con grandes mansiones y edificios modernistas. Puedes admirarlas mientras paseas por las calles peatonales de la ciudad, que también están repletas de tiendas con delicias locales y artesanía.
Por supuesto, también tienes que probarte un vaso de zumo de naranja recién exprimido en la ciudad. Puedes hacerlo en alguna de las muchas cafeterías, por ejemplo, en la céntrica Plaça de la Constitució, desde donde podrás contemplar la espectacular iglesia de Sant Bartomeu, con su mezcla de estilos, y varios edificios modernistas.
Desde Sóller puedes coger el tranvía, que va hasta Port de Sóller y recorre el paseo marítimo y el puerto. También puedes hacer el recorrido andando sin problema. Date un chapuzón en las olas o relájate en la playa de arena dorada.
Sóller también es un paraíso para los amantes de la buena mesa. No te pierdas las famosas gambasde Sóller (gamba de Sóller o gamba roja), que son totalmente únicas. Son grandes, jugosas y con un toque dulce, y se pescan en el Mediterráneo, cerca del puerto de Sóller. Pruébalas en uno de los restaurantes de pescado de Port de Sóller.
La ubicación de Sóller también convierte a la ciudad en un punto de partida perfecto para hacer rutas en bici y senderismo.
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